Luis vivía con su esposa María, y
sus dos hijos Javier y Gastón. Conoció a María durante la secundaria, y aunque él
siempre estuvo enamorado de ella nunca se lo dijo hasta después de graduarse.
Pensaba que si le confesaba sus sentimientos lo rechazaría y nunca más la volvería
a ver, pero María sentía lo mismo. Comenzaron una relación y con el paso de los
años fueron construyendo una vida juntos. Javier, el mayor, era el más apegado
a su padre aunque tenían sus peleas. Gastón en cambio era más independiente.
Luis hacia 20 años que trabajaba
en la misma fábrica de calzado. No ganaba mucho, solo lo necesario para mantener a su familia.
Siempre llegaba a horario y cumplía con sus tareas, era un hombre responsable y
honesto. Se crio junto a su madre y sus cuatro hermanos de los cuales él era el
mayor. Cuando tenía 13 años, su padre falleció y tuvo que ayudar a su madre a
criar a sus hermanos.
En sus años anteriores a la revolución
cultural en la que se prohibió todo libro que no fuera El libro Rojo de Mao,
solía pasar sus tiempos libres en las bibliotecas leyendo. Era lo que más amaba
hacer, leer. Luis sentía que cada vez que lo hacía podía olvidarse de todo y
desconectarse por un rato del mundo. Y leía de todo: poesias, cuentos,novelas,
bibliografías. Pero después de la prohibición, las bibliotecas cerraron, los
libros fueron quemados y nunca más lo volvió a hacer. Esto lo deprimió tanto
que por un largo tiempo vivió infeliz, sintió que le habían quitado lo más
preciado del mundo. Con el paso de los años se acostumbró pero nunca perdió la
esperanza de algún día volver a leer. Era su único sueño.
Eran tiempos difíciles en china,
el partido comunista imponía sus creencias y mandatos con dureza, y el que a
estos se opusiera seria eliminado de cualquier forma y de manera muy cruel.
Una mañana normal, mientras Luis
iba al trabajo, se encontró con su amigo Fernando. Hacia algunos años que no se
veían, exactamente en el momento que Luis dejo de leer y se aisló totalmente, ni
siquiera contestaba sus llamados.
-Amigo, tanto tiempo! – dijo Fernando abrazando a Luis.
- Cuantos años sin vernos, lamento
que haya sido por mi culpa. – dijo Luis.
- No digas nada, eso ya quedo en
el pasado. En el fondo te entendí. Hablando de eso –Fernando se acerca y le dice
en voz baja – Todavía tengo algunos libros de los que leías.
La cara de Luis cambio al
escucharlo. Por un momento sintió que no era verdad lo que Fernando le decía.
-Como es posible? Si todos los
libros fueron quemados!
-Oculte dos o tres libros en un
armario escondido en el sótano y nadie lo sabe, solo mi esposa. Puedes venir un
día y leerlos.
Luis sintió una profunda emoción y
acepto la propuesta de Fernando, después se despidió y siguió hacia al trabajo.
Ni siquiera le importo que esté prohibido leer otros libros y se olvidó de las
consecuencias.
Ese mismo día, cuando salió del trabajo se dirigió
a la casa de Fernando. Paso toda la tarde leyendo los libros, y cuando iba por
el ultimo ya había anochecido y debía regresar a su casa, por lo que le pidió a
Fernando si no podía llevárselo.
-No me parece una buena idea. –Dijo
Fernando dudoso.
- Hace años que no leo, lo único que
me haría feliz en este momento es llevármelo. –Dijo Luis.
- Estas seguro? Hay muchos guardias rojos dando vueltas, y si
te llegan a ver el libro te mataran.
- Confía en mi- Dijo Luis tomando
el libro. Traía un bolso algo pequeño, el libro entro a la fuerza, quedaba
justo. Salió algo preocupado pero en el fondo sentía que valía la pena correr
el riesgo.
La calle estaba llena de guardias
rojos, tal como lo dijo Fernando. Eran
muy observadores y a cada detalle mínimo le prestaban atención, cualquier cosa
que fuera sospechosa se encargaban de averiguar que era. Luis camino tranquilo
y seguro simulando su miedo. En la quinta cuadra, paso por una esquina en la
que había dos guardias rojos. Uno de ellos observo su bolso y le dijo a Luis:
-Señor, pare. Quien es usted y a
donde se dirige?
-Me llamo Luis. Estoy yendo a mi
casa.
-Y que trae en el bolso? Se ve
muy cargado.
Luis comenzó a temblar.
-Son solo herramientas del
trabajo. Nada importante.
- Muéstrenos.
- No creo que quiera ver, son
solo herramientas.
El guardia comenzó a fastidiarse
y obligo a Luis a que abriera el bolso. Luis no tuvo otra opción que correr. Corrió
largas cuadras mientras los guardias lo seguían, pero en un momento se metió en
un callejón sin salida. Los guardias lo acorralaron y revisaron su bolso.
Cuando vieron el libro comenzaron a golpearlo, y uno de ellos saco un arma. Mientras
lo apuntaban Luis sintió que en el fondo a pesar de que eran sus últimos segundos,
ese día había sido uno de los más felices. Lo único que quería volver a hacer
en la vida era volver a leer y se iba con ese sueño cumplido.
Valoración
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2
puntos
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1
punto
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0
puntos
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Total
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Ideas y contenido
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Hay ideas potentes y un mensaje claro, enriquecido con detalles que
no solo aportan información sino también atraen al lector y lo invitan a una
lectura sensible.
El contenido resulta personal y se reconoce en él un intento de
originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
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Hay ideas potentes y un mensaje claro, sin embargo, los detalles solo
aportan información y no atraen al
lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento
de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
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Hay ideas contradictorias o sin desarrollar y el mensaje no es claro.
Los detalles solo aportan información y no
atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento
de originalidad.
La relación con la imagen que lo origina no es significativa o es
inexistente.
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1
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Organización
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La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el
significado central, el encadenamiento de
las ideas y los hechos se suceden lógicamente y la información se da
en las dosis correctas y en el momento adecuado para que quien lee el texto
nunca pierde interés. Las conexiones son fuertes, es decir que los puentes de una idea a la
siguiente son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución,
atando cabos sueltos, para un cierre
satisfactorio,
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La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el
significado central, el encadenamiento de
las ideas y los hechos no
siempre se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se
sobreentiende información, de modo que
quien lee el texto pierde interés. Las
conexiones no son fuertes, es decir
que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El
texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos, para un cierre satisfactorio,
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La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el
significado central, el encadenamiento de
las ideas y los hechos no se suceden lógicamente. Hay información
innecesaria o se sobreentiende información, de modo que quien lee el texto pierde interés. Las conexiones no son
fuertes, es decir que los puentes de
una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra sin un sentido
de la resolución, dejando cabos sueltos.
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1
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Voz:
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Logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
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No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
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No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización no son los adecuados.
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1
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Elección de las palabras:
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La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario
rico y preciso, que emociona y hace
pensar a quien lee el texto. No sólo se comunica de una manera funcional, sino
de un modo que conmueve.
Hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción,
pues incluye algunos recursos y artificios literarios.
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La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario
correcto pero que no emociona ni hace
pensar a quien lee el texto. Sólo se comunica de una manera funcional.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la
ficción, pues no incluye algunos
recursos y artificios literarios.
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La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario
escaso y repetitivo, a veces, erróneo. Se limita a un uso literal que no emociona ni hace pensar a quien lee el texto. Sólo se intenta
comunicar de una manera funcional, aunque no siempre se logra.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la
ficción, pues no incluye algunos
recursos y artificios literarios.
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1
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Convenciones
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El texto se ha corregido y editado con cuidado, pues no presenta
errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
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El texto se ha corregido y editado con relativo cuidado, pues
presenta algunos errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales,
puntuación y mayúsculas.
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El texto no se ha corregido y editado con cuidado, pues presenta errores en ortografía, párrafos,
usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
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1
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Calificación Definitiva
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5
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No partís de una imagen del tablero como pedía la consigna.
Hay en la historia un manejo superficial y previsible de los hechos que se resuelven con una previsibilidad que distancia al lector y no le da pie a la reflexión. Resulta incomprensible que, si los personajes son chinos, les des estos nombres.
Además, no encontrás el tono narrativo adecuado y predomina el decir. Por esto, no logra conmover ni involucrar afectivamente al lector. Queda pendiente todavía comprender y poner en uso el discurso literario.
Hay en la historia un manejo superficial y previsible de los hechos que se resuelven con una previsibilidad que distancia al lector y no le da pie a la reflexión. Resulta incomprensible que, si los personajes son chinos, les des estos nombres.
Además, no encontrás el tono narrativo adecuado y predomina el decir. Por esto, no logra conmover ni involucrar afectivamente al lector. Queda pendiente todavía comprender y poner en uso el discurso literario.
Rever uso de vocabulario (escaso
y repetitivo), puntuación, conectores lógicos, tiempos verbales, mayúsculas.
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