martes, 9 de agosto de 2016

''Todo por mi padre'' Ignacio Albizuri

Entro a la cancha de basketball por la entrada de los equipos cuando salen a jugar, pero lo que me sucedió no fue ningún juego ni nada parecido. Si lo hubiera sido podría decirse que soy un ‘amargo’, estuve tan cerca de lograr el objetivo…
   Un pesado cartel de cemento me cuelga del cuello como si fuera una especie de collar, sólo que en vez de una cadenita, lo que me rodeaba era un alambre, fino pero resistente que sostenía el bloque y se hundía en mis hombros. “Intento de homicidio” y mi nombre estaban escritos en él.
 Escoltado por los guardias rojos me acerco hasta la mitad de la cancha y allí me dicen que me arrodille y se alejan, dejándome solo. Pasados unos segundos ocurre algo que jamás hubiera imaginado: levanto la cabeza y veo a nada mas ni menos que a Mao Zedong,
de pie, mirándome desde arriba, enojado, frío, con los brazos detrás de la cintura. Lo veo a él e inevitablemente empiezo a recordar de todo bien desde el principio y pienso hacerlo, ya que seguramente no volveré a hacerlo.
   En fin, nací en 1950 en Pequín. Mi padre era militar de mediano rango y mi madre se ocupaba de las tareas caseras. Como él casi siempre estaba en servicio, nos mandaba en un sobre gran parte de sus ganancias, con eso y con algunos trabajos que hacía mi madre, por ejemplo, lavar la ropa de otros, vivíamos. Veía muy pocas veces a mi padre a causa de su trabajo, solo estaba con nosotros en mis cumpleaños y en la semana de año nuevo. Siempre me pedía perdón por su ausencia aunque sabía que hacía hasta lo imposible para estar con nosotros.
 A todo esto mi madre fue la encargada de criarme, era muy trabajadora y humilde y, al igual que mi papá, trataba siempre de estar conmigo el mayor tiempo posible. No teníamos una vida llena de lujos, vivíamos bien, ni más ni menos, hasta que llego ese día.
   Cuando yo tenía 10 años hubo una fuerte protesta social que fue reducida violentamente, no recuerdo exactamente el porqué de ese levantamiento, lo que sí sé, es que las personas que fueron capturadas, después de ser maltratadas y golpeadas, iban a ser ejecutadas en una plaza que estaba a 3 cuadras de mi casa.
 Al escuchar todo el alboroto fuimos con mi madre a ver qué pasaba: Vimos a los manifestantes agachados con la cabeza abajo, totalmente reducidos, esperando su inminente destino y es aquí cuando mi vida cambió para siempre.
Resulta que designaron a mi padre como el verdugo y le dieron un rifle. Estábamos atónitos. Él caminó despacio hacia ellos y, tembloroso, les apuntó. Mi mamá me tapó los ojos. Estaba asustado esperando los disparos. Hubo silencio hasta que escuche algo que no fue precisamente una bala disparada, sino un ruido en seco, como si algo se cayera al piso desde una cierta altura. No entendía nada, por eso decidí correr las manos de mi madre de mis ojos. Observé a mi padre parado y el rifle en el suelo, inmediatamente después de ver eso vi a un militar con un traje distinto al de los demás corriendo hacia él. Levantó el arma y se la quiso entregar a mi padre, pero nuevamente la volvió a tirar, entonces el militar toma el rifle otra vez, sucedió lo mismo pero con una gran diferencia esta vez. Luego de que lo rechazara de nuevo vació el cargador de su pistola en el estómago de mi padre a lo que mi madre se largó a llorar y trató de ir a auxiliarlo, pero las personas que estaban alrededor la contuvieron para que no le pase lo mismo.
Volvimos a casa luego de un tiempo de pasado el suceso. Yo me encontraba en estado de shock y ella continuaba llorando. Más adelante me explicó que era un guardia de Mao, enviado por él. Entonces me di cuenta de que la culpa no fue del militar, sino de Mao.
   Decidí vengarme, por eso cuando tuve la edad suficiente comencé el servicio militar para esperar la oportunidad de acercarme a Mao en algún momento y mandarlo a la otra vida, aunque me costara la vida. Dedicaba mi vida a entrenar, era el primero en llegar al entrenamiento y el último en irme.
 Así pase unos cuantos años hasta que, cuando menos lo pensé, llegó la gran oportunidad: Un guardia nocturno de la casa de Mao había muerto en un tiroteo y su puesto quedó vacante. Me ofrecí para ocupar el cargo y me lo cedieron gracias a que me conocían por mi buena disciplina en los entrenamientos. Luego de un par de noches pude confeccionar una teoría: En la casa de Mao, a eso de las 2 de la madrugada, siempre se prendía la luz de la habitación del medio de la planta alta, que era la del baño, ese sería el momento para atacar.
 No podían verme fuera de mi puesto, así que tenía que esperar a que los guardias tomaran un descanso. Llegada la hora, me abrí paso por las puertas con la llave maestra que tenía de la casa y fui recorriendo la casa hasta la planta alta, cuidándome de no ser visto.
 Llegué a la planta alta y, al otro lado del pasillo, estaba Mao abriendo la puerta de su cuarto para ir al baño y me vio, por lo que lanzó un grito de auxilio ya que él sabía que no debía estar allí.
Traté de sacar mi arma lo más rápido posible y apunté a su cabeza. En ese momento me puse feliz, porque finalmente tanto sacrificio y dolor iban a valer la pena, pensé que finalmente iba a vengar la muerte de mi padre.
Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, un guardia logró empujarme al piso en mi momento de distracción  y me redujo completamente.
  Y es así como ahora estoy en esta cancha de básquet, esperando que llegue mi momento, triste porque estuve a punto de vengar a mi papá y pensando todo lo que paso en mi vida porque cuando una persona está por morir, se dice que su vida pasa por delante de sus ojos.

 Estaba en eso cuando, de repente, escucho a Mao preguntándome si tenía alguna última cosa que decir. Le escupo en la cara y lo empujo con mi cabeza y me invade una sensación de felicidad, en vez de miedo, porque se me viene a la cabeza el pensamiento de que dentro de poco me voy a reunir con mi padre cuando veo a los militares corriendo hacia mí.



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Ideas y contenido
Hay ideas potentes y un mensaje claro, enriquecido con detalles que no solo aportan información sino también atraen al lector y lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta personal y se reconoce en él un intento de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
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El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento de originalidad.
La relación con la imagen que lo origina no es significativa o es inexistente.
1
Organización
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos se suceden lógicamente y la información se da en las dosis correctas y en el momento adecuado para que quien lee el texto nunca pierde interés. Las conexiones son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no siempre se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no  se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra sin un sentido de la resolución, dejando cabos sueltos.
1.50
Voz: 

Logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización no son los adecuados.
2
Elección de las palabras:

La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario rico  y preciso, que emociona y hace pensar a quien lee el texto. No sólo se comunica de una manera funcional, sino de un modo que conmueve.
Hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario correcto pero que no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se comunica de una manera funcional.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario escaso y repetitivo, a veces, erróneo. Se limita a un uso literal que  no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se intenta comunicar de una manera funcional, aunque no siempre se logra.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
1
Convenciones
El texto se ha corregido y editado con cuidado, pues no presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto se ha corregido y editado con relativo cuidado, pues presenta algunos errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto no se ha corregido y editado con cuidado, pues  presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
1
Calificación Definitiva



6.50



¿Cómo interviene tu imaginación en la elaboración de esta historia? ¿Cuál es la transformación de la realidad que te propusiste al escribirla? Tu texto presenta  una época  desde una visión más preocupada por dar información que por conmover o provocar una lectura novedosa sobre ella.
No resulta muy creíble que el protagonista haga una reconstrucción de su vida como si fuera un informe ("nací en 1950 en Pequín. Mi padre era militar de mediano rango y mi madre se ocupaba de las tareas caseras.") cuando está a punto de ser ejecutado. Los recuerdos no se presentan así y menos en una situación límite aunque "cuando una persona está por morir, se dice que su vida pasa por delante de sus ojos."
Rever tiempos verbales, vocabulario, puntuación.

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