viernes, 5 de agosto de 2016

"Yin sin Yang" por Amnini Martina

Yin sin Yang

Vivía con mis padres y mis cuatro hermanos, una de ellas mujer, en una casa colectiva situada a
unas doce cuadras de la gran Plaza de Tiananmén en la ciudad de Pekin.
En mi infancia íbamos con mis amigos y dos de mis hermanos, que tenían tres años más que yo, a
entretenernos viendo a los manifestantes que enarbolando en lo alto de sus brazos el libro rojo de
Mao, se dedicaban a gritar consignas a favor del Partido Comunista de China, así como a insultar y
agraviar a los regímenes capitalistas de ese entonces.
Cuando no había esas manifestaciones, y la plaza estaba tranquila nos dedicábamos a “jugar”; el
juego consistía en arrancar la maleza que crecía entre los adoquines del lugar, pintar los bancos de
allí que estaban algo deteriorados y enderezar las estacas que la rodeaban.
Mientras tanto nuestra infancia transcurría entre esos “juegos” y la concurrencia a las escuelas
primarias que gradualmente se fueron reabriendo, pues con el comienzo del régimen de Mao se
habían clausurado, lo mismo que las secundarias y universidades.
A medida que paso el tiempo, después de que muriera Mao, poco a poco, muy lentamente, las
secundarias y universidades fueron restablecidas, con nuevos programas, siempre dentro de las
ideas comunistas.
Fui creciendo en ese ambiente juvenil, donde se comenzó a acentuar la diferencia de edades con
mis dos hermanos, con los cuales me entretenía de más chico, lo que me obligo a empezar a
integrarme a grupos de mi misma edad. Allí conocí a un compañero con el cual a medida que paso
el tiempo forjamos una gran amistad.
Con el recibimos las enseñanzas impartidas desde arriba, leíamos y comentábamos el libro de Mao,
y asistamos a los actos a favor del régimen comunista.
Viví con mi amigo situaciones muy dramática, dado que se habían prohibido muchos elementos de
la sociedad tales como obras de arte, libros, templos, etc.
Aquellos que violaban estas leyes, eran sometidos a crueles castigos, que iban desde raparlos
totalmente hasta golpizas tremendas y en algunos casos el fusilamiento.
Desafortunadamente nos tocó presenciar en una ocasión, el fusilamiento de un muchacho que había
transgredido una de esas leyes, pues se descubrió que tenía en su poder libros que estaban
censurados.
En esa mañana luego de haber ingerido una rica sopa de pescado, me encontré con mi amigo para
dirigirnos ambos a las tareas rurales que nos habían asignado y que eran desmalezar unos campos
cercanos a la ciudad donde vivíamos.
En el trayecto comentábamos las ultimas noticias que se trasmitían de boca en boca, teniendo
cuidado de lo que opinábamos ante el temor de transgredir algunas de las ordenanzas y leyes
prohibidas. De vez en cuando cambiábamos opiniones de la muchacha vecina que se encontraba a
tres casas de la mía que se llamaba Yin.
Con ella compartimos gran parte de nuestra niñez pero al ir creciendo fuimos perdiendo contacto,
teniendo en cuenta lo rígido de las leyes que había en ese momento en cuanto a las relaciones
entre el hombre y la mujer, y las consecuencias que podían acarrear.
En muchas oportunidades pensaba en ella deseando que el destino o las autoridades hicieran que
nos encontráramos nuevamente, pues los momentos pasados con Yin me habían resultados muy
agradables y creo que ella también tenía esa sensación de ausencia, por los comentarios de
algunos amigos en común.
Finalizada la jornada laboral de doce duras horas, recibíamos charlas instructivas sobre las metas
que la nación pensaba alcanzar poniendo en práctica las teorías de Mao, y explicándonos el
contenido y la interpretación del famoso Libro Rojo.
Llegada la noche nos reuníamos para reponer nuestras energías con las sopas de pescado y arroz
habituales, e intercambiábamos opiniones sobre los compañeros que habiendo sido destinados a
otras zonas, y más de una vez surgió en la conversación el recuerdo de Yin, produciéndome una
sensación de nostalgia por su ausencia y el deseo de poder volver a verla.
Un domingo por la mañana, caluroso y soleado, fuimos convocados a concurrir a la plaza de
Tiananmén, llamándonos la atención que dicha orden había sido para todos los grupos juveniles de
la zona, tanto a los hombres como a las mujeres.
Muchos grupos pasaban marchando hacia la plaza, gritando consignas partidarias, llevando en alto
en una de sus manos El Libro Rojo, agitándolo como si fuera una bandera.
El fin de esta reunión era que presenciáramos un acto que realmente me impresiono para toda la
vida; era el fusilamiento de un grupo de jóvenes estudiantes y trabajadores que habían efectuado
críticas a las teorías del gobierno y organizado manifestaciones de protesta en contra la rígida
censura que había en ese momento.
Entre tanta multitud, y pese al dolor que me producía la matanza realizada por el ejército contra los
“rebeldes”, me encontré de nuevo con Yin lo que me produjo una gran sensación de alegría.
Charlamos durante un rato recordando viejos tiempos y hablando de los distintos destinos que nos
deparaba la vida.
No sabía que esa iba a ser la última vez en vernos, ya que yo había decidido ante tantos actos
duros irme cuando pudiera y como fuera a algún otro país donde se respetara más a los individuos.
Eso lo pude hacer luego de un par de años incorporándome como marinero en un barco carguero
que se dirigía a América, donde pude, luego de escapar del barco en un descuido de la tripulación,
consiguiendo que me aceptaran como inmigrante, donde logré rehacer mi vida formando una familia,
donde tuve cuatro hijas, a una de las cuales le puse Yin, teniendo siempre presente en mi
mente esa figura pequeña con pelo corto, siempre sonriente, que me hacía recordar a ella.
La Revolución Cultural china fue una revolución no sólo económico-social, sino integral, que afectó a la vez tendencias, ideas y hechos, leyes y costumbres, transformando todos los aspectos de la vida individual y colectiva. Tal Revolución constituyó una operación de una violencia moral y material inaudita, que superó en radicalidad todos los crímenes anteriores de la secta roja. Menéndez Andrés:


Valoración
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Ideas y contenido
Hay ideas potentes y un mensaje claro, enriquecido con detalles que no solo aportan información sino también atraen al lector y lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta personal y se reconoce en él un intento de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
Hay ideas potentes y un mensaje claro, sin embargo, los detalles solo aportan información y no  atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento de originalidad.
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Hay ideas contradictorias o sin desarrollar y el mensaje no es claro. Los detalles solo aportan información y no  atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento de originalidad.
La relación con la imagen que lo origina no es significativa o es inexistente.
1
Organización
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos se suceden lógicamente y la información se da en las dosis correctas y en el momento adecuado para que quien lee el texto nunca pierde interés. Las conexiones son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no siempre se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no  se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra sin un sentido de la resolución, dejando cabos sueltos.
1
Voz: 

Logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización no son los adecuados.
2
Elección de las palabras:

La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario rico  y preciso, que emociona y hace pensar a quien lee el texto. No sólo se comunica de una manera funcional, sino de un modo que conmueve.
Hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario correcto pero que no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se comunica de una manera funcional.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario escaso y repetitivo, a veces, erróneo. Se limita a un uso literal que  no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se intenta comunicar de una manera funcional, aunque no siempre se logra.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
1
Convenciones
El texto se ha corregido y editado con cuidado, pues no presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto se ha corregido y editado con relativo cuidado, pues presenta algunos errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto no se ha corregido y editado con cuidado, pues  presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
1
Calificación Definitiva



6


Si bien se reconoce una idea central que funciona como hilo conductor del relato, la conexión entre las partes  no siempre funciona y los  hechos se suceden y resuelven de manera previsible.
Predomina el decir sobre el narrar, demasiada información, ausencia de indicios y recursos literarios. Por esto, la historia no conmueve ni involucra activamente al lector.
Rever uso de conectores, construcción de oraciones, puntuación y párrafos, algunos tiempos verbales.

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