martes, 9 de agosto de 2016

Mi juventud Alvaro Choque

Mi juventud
    Eran apenas las seis de la mañana, cuando me desperté. El sol apenas se asomaba por el horizonte, mientras yo y cientos de jóvenes, nos dirigíamos hacia el campo, lugar donde realizábamos nuestras prácticas de tiro. Siempre lo mismo. Despertarse, caminar por horas, descansar leyendo el librito rojo y practicar con el rifle. Ya ha pasado cuatro años y medio desde que comenzó todo, si lo recuerdo bien, pero hoy todo cambiara. Hoy dejare todo para seguir lo que quiero, pero primero les contare la razón.
   Todo comenzó el 16 de mayo de 1966, cuando el presidente Mao, a través de la radio, había proclamado el inicio de un nuevo cambio, de un movimiento para purgar a la sociedad y preservar la ideología comunista. Ese mensaje, claramente se dirigía hacia a mí, hacía mi hermano menor, hacia nosotros. Esto había ocurrido cuando apenas había cumplido los 17 años. Luego me uní a los Guardias Rojos, como millones lo hicieron, y me enviaron aquí, al campo, para reeducarme junta a mi hermano. Como nuestra familia era catalogada como intelectual, se dudaba nuestra lealtad a Mao y me enviaron junto a mi hermano a la provincia de Qinghai, una de los centros más importantes de la reeducación.
    Los primeros días fueron de orientación, pero lo más importante fue que a todos nosotros, nos dieron nuestra nueva “biblia”, el libro rojo de Mao, con el que debíamos llevar a todos lados. En este se encontraban las citas y discursos más importantes, dichas por el presidente. Nuestra obligación consistía en leerlo, memorizarlo, pero más que nada, seguir todas sus directrices.
Las primeras semanas de nuestra nueva educación, fueron terribles, ya que no estábamos acostumbrados a trabajos tan pesados, que duraban extensas horas. Inmediatamente después  seguíamos con una caminata de 3 horas, sin descanso, hasta las zonas de tiro. Era la rutina de todos los días, hasta que se hizo tan fácil como respirar. Por nuestra parte mi hermano y yo nunca tuvimos  queja alguna, ya que apoyábamos el comunismo. O eso pensaba yo.
    Durante nuestra estadía en  el pueblito de Haidong, ocurrieron eventos que marcaron mi juventud, y que le dio inicio mis preguntas sobre lo que hacía el gobierno. El primer acontecimiento ocurrido fue en la sexta semana. Fue a la madrugada de un día cualquiera, yo en ese momento estaba a punto de irme a dormir, cuando se escucharon gritos en la casucha de al lado. Desperté a mi hermano y salimos para ver lo que ocurría. Apenas nos asomamos y vimos a los jefes militares llevándose a dos muchachos, arrastrándoles como sacos de basura. No sabíamos que era lo que estaba ocurriendo hasta que vimos a uno de los militares prendiendo una fogata. Sabíamos perfectamente lo que había ocurrido. Ellos habían sido influidos por las ideas capitalistas. Segundos después de habernos dado vuelta para volver, se escucharon dos tiros. Todo había terminado. Esa noche no puede dormir. En mi cabeza aparecía una pregunta que me provocaba insomnio. ¿Qué había en los libros prohibidos para arriesgar la vida? Esas ideas se fueron apagando cada vez que recitaba en vos alta las citas del libro rojo hasta que no fueron nada. Ellos eran traidores.
   Las semanas avanzaron y yo había seguido firme con mis ideales, de apoyar a mi país, a mi gobierno, a Mao, pero otro evento ocurrido hizo que las preguntas que me había cuestionado anteriormente aparecieran con más impulso. Esto comenzó un lunes a la noche cuando nos juntaron a todos y los jefes nos informaron que necesitaban nuestro apoyo para irrumpir en una fábrica en la que se sospecha que había una biblioteca clandestina que poseía libros prohibidos, con pensamientos capitalistas. Nos eligieron a mí y a mi hermano. Eran diez a los que eligieron incluidos nosotros. Partimos esa misma noche hacia la ciudad de Gansu. Íbamos ocultos en la oscuridad, apunto de hacer justicia, o eso pensaba. Antes de llegar al destino, nos detuvieron y nos dieron las armas con las que íbamos a purgar. Para esto nos habían preparado. Inmediatamente después ingresamos a la fábrica, pero esta vez, anunciándonos fuertemente como para que nos escuchen todo el mundo. Todo ocurrió muy rápido. Pudimos ver como decenas de personas estaban reunidas leyendo pacíficamente, pero luego esa paz fue apagándose. Algunos trataron de huir, pero fu inútil. Los demás fueron escoltados hacia la calle para su próxima ejecución. Estaba en shock por lo que había presenciado. Seguido a esto, vomite. No entendía lo que había ocurrido. Nos ordenaron de quemar los libros, mientras que los demás estaban preparando sus rifles. Se escucharon suplicas y gritos, luego fuertes sonidos que finalizaron todo el ruido. Todo ocurrió en cuestión de segundos. Durante la ejecución prendimos el fuego, y comenzamos a arrojar todos los libros, pero de repente vi algo que me sorprendió más. Mi hermano estaba llorando. Yo no supe que hacer, si llorar con él o callarlo, así que lo deje. En el camino de vuelta, trate de hablar con él, pero no dijo nada. A lo lejos se podía ver un humo negro que inundaba el cielo. Las mismas preguntas retumban en mi cabeza, pero esta vez, quería respuestas.

   Al día siguiente, luego del exhaustivo trabajo y los ejercicios con las armas, estaba yo en mi cama, acostado, leyendo el librito, tratando de callar mis dudas, cuando aparece mi hermano. Él estaba muy nervioso por su manera de hablar. Me dijo: Tengo que mostrarte algo. En seguida saca de debajo de su cama unos objetos cuadrados. Eran libros, pero no libros aprobados por nuestro gobierno, sino, censurado por este. Sentí pánico. Como un acto reflejo, cerré la puerta y me fije si no había nadie cerca. Me dirigí a mí. No supe que decir, hasta que comenzó a lagrimear. Lo detuve porque no quería que lo escuchen y vengan hacia aquí. Cuando se calmó me explico la razón y lo entendí. Salimos de ahí cuidadosamente con los libros y nos dirigimos hacia una zona boscosa para resolver nuestras dudas. Eran dos libros, de Shakespeare: Hamlet y Romeo y Julieta. Los leí muy atentamente. Me encantaron. Me enamore de la poesía al igual que mi hermano. Nos convertimos en fieles seguidores de su poesía. Comprendí la razón del porque las personas se arriesgan al leer y también el poder que tenían los libros hacia el gobierno. Uno es libre de seguir lo que quiere y de pensar lo que quiere. Y lo más importante es realizar acciones con base de tus pensamientos.




Valoración
2 puntos
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Ideas y contenido
Hay ideas potentes y un mensaje claro, enriquecido con detalles que no solo aportan información sino también atraen al lector y lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta personal y se reconoce en él un intento de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
Hay ideas potentes y un mensaje claro, sin embargo, los detalles solo aportan información y no  atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
Hay ideas contradictorias o sin desarrollar y el mensaje no es claro. Los detalles solo aportan información y no  atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento de originalidad.
La relación con la imagen que lo origina no es significativa o es inexistente.
1
Organización
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos se suceden lógicamente y la información se da en las dosis correctas y en el momento adecuado para que quien lee el texto nunca pierde interés. Las conexiones son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no siempre se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no  se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra sin un sentido de la resolución, dejando cabos sueltos.
1.50
Voz: 

Logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización no son los adecuados.
2
Elección de las palabras:

La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario rico  y preciso, que emociona y hace pensar a quien lee el texto. No sólo se comunica de una manera funcional, sino de un modo que conmueve.
Hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario correcto pero que no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se comunica de una manera funcional.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario escaso y repetitivo, a veces, erróneo. Se limita a un uso literal que  no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se intenta comunicar de una manera funcional, aunque no siempre se logra.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
1.50
Convenciones
El texto se ha corregido y editado con cuidado, pues no presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto se ha corregido y editado con relativo cuidado, pues presenta algunos errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto no se ha corregido y editado con cuidado, pues  presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
1
Calificación Definitiva



7

Planteás una idea sencilla y clara, bien hilvanada a medida que avanza; sin embargo, los hechos suceden y se resuelven con una facilidad que resulta ingenua para el contexto en que se ubican. No resulta creíble que con una lectura cambien de esa manera, tan rápido, tan drásticamente, tan al unísono. Además, se da información inecesaria, casi explicativa, Por esto, no logra conmover ni involucrar afectivamente al lector.
Rever puntuación, párrafos, tiempos verbales, ortografía.

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