Mi juventud
Eran apenas las seis de la mañana, cuando me
desperté. El sol apenas se asomaba por el horizonte, mientras yo y cientos de
jóvenes, nos dirigíamos hacia el campo, lugar donde realizábamos nuestras
prácticas de tiro. Siempre lo mismo. Despertarse, caminar por horas, descansar
leyendo el librito rojo y practicar con el rifle. Ya ha pasado cuatro años y
medio desde que comenzó todo, si lo recuerdo bien, pero hoy todo cambiara. Hoy
dejare todo para seguir lo que quiero, pero primero les contare la razón.
Todo
comenzó el 16 de mayo de 1966, cuando el presidente Mao, a través de la radio,
había proclamado el inicio de un nuevo cambio, de un movimiento para purgar a
la sociedad y preservar la ideología comunista. Ese mensaje, claramente se
dirigía hacia a mí, hacía mi hermano menor, hacia nosotros. Esto había ocurrido
cuando apenas había cumplido los 17 años. Luego me uní a los Guardias Rojos,
como millones lo hicieron, y me enviaron aquí, al campo, para reeducarme junta
a mi hermano. Como nuestra familia era catalogada como intelectual, se dudaba
nuestra lealtad a Mao y me enviaron junto a mi hermano a la provincia de
Qinghai, una de los centros más importantes de la reeducación.
Los primeros días
fueron de orientación, pero lo más importante fue que a todos nosotros, nos
dieron nuestra nueva “biblia”, el libro rojo de Mao, con el que debíamos llevar
a todos lados. En este se encontraban las citas y discursos más importantes,
dichas por el presidente. Nuestra obligación consistía en leerlo, memorizarlo,
pero más que nada, seguir todas sus directrices.
Las primeras semanas de nuestra nueva educación, fueron
terribles, ya que no estábamos acostumbrados a trabajos tan pesados, que
duraban extensas horas. Inmediatamente después
seguíamos con una caminata de 3 horas, sin descanso, hasta las zonas de
tiro. Era la rutina de todos los días, hasta que se hizo tan fácil como
respirar. Por nuestra parte mi hermano y yo nunca tuvimos queja alguna, ya que apoyábamos el comunismo.
O eso pensaba yo.
Durante nuestra estadía en el pueblito de Haidong, ocurrieron eventos que
marcaron mi juventud, y que le dio inicio mis preguntas sobre lo que hacía el
gobierno. El primer acontecimiento ocurrido fue en la sexta semana. Fue a la
madrugada de un día cualquiera, yo en ese momento estaba a punto de irme a
dormir, cuando se escucharon gritos en la casucha de al lado. Desperté a mi
hermano y salimos para ver lo que ocurría. Apenas nos asomamos y vimos a los
jefes militares llevándose a dos muchachos, arrastrándoles como sacos de
basura. No sabíamos que era lo que estaba ocurriendo hasta que vimos a uno de
los militares prendiendo una fogata. Sabíamos perfectamente lo que había ocurrido.
Ellos habían sido influidos por las ideas capitalistas. Segundos después de habernos
dado vuelta para volver, se escucharon dos tiros. Todo había terminado. Esa
noche no puede dormir. En mi cabeza aparecía una pregunta que me provocaba insomnio.
¿Qué había en los libros prohibidos para arriesgar la vida? Esas ideas se
fueron apagando cada vez que recitaba en vos alta las citas del libro rojo
hasta que no fueron nada. Ellos eran traidores.
Las semanas avanzaron y yo había seguido firme
con mis ideales, de apoyar a mi país, a mi gobierno, a Mao, pero otro evento
ocurrido hizo que las preguntas que me había cuestionado anteriormente
aparecieran con más impulso. Esto comenzó un lunes a la noche cuando nos
juntaron a todos y los jefes nos informaron que necesitaban nuestro apoyo para
irrumpir en una fábrica en la que se sospecha que había una biblioteca
clandestina que poseía libros prohibidos, con pensamientos capitalistas. Nos
eligieron a mí y a mi hermano. Eran diez a los que eligieron incluidos nosotros.
Partimos esa misma noche hacia la ciudad de Gansu. Íbamos ocultos en la
oscuridad, apunto de hacer justicia, o eso pensaba. Antes de llegar al destino,
nos detuvieron y nos dieron las armas con las que íbamos a purgar. Para esto nos
habían preparado. Inmediatamente después ingresamos a la fábrica, pero esta vez,
anunciándonos fuertemente como para que nos escuchen todo el mundo. Todo ocurrió
muy rápido. Pudimos ver como decenas de personas estaban reunidas leyendo pacíficamente,
pero luego esa paz fue apagándose. Algunos trataron de huir, pero fu inútil.
Los demás fueron escoltados hacia la calle para su próxima ejecución. Estaba en
shock por lo que había presenciado. Seguido a esto, vomite. No entendía lo que había
ocurrido. Nos ordenaron de quemar los libros, mientras que los demás estaban
preparando sus rifles. Se escucharon suplicas y gritos, luego fuertes sonidos
que finalizaron todo el ruido. Todo ocurrió en cuestión de segundos. Durante la
ejecución prendimos el fuego, y comenzamos a arrojar todos los libros, pero de
repente vi algo que me sorprendió más. Mi hermano estaba llorando. Yo no supe
que hacer, si llorar con él o callarlo, así que lo deje. En el camino de
vuelta, trate de hablar con él, pero no dijo nada. A lo lejos se podía ver un
humo negro que inundaba el cielo. Las mismas preguntas retumban en mi cabeza,
pero esta vez, quería respuestas.
Al día siguiente, luego del exhaustivo
trabajo y los ejercicios con las armas, estaba yo en mi cama, acostado, leyendo
el librito, tratando de callar mis dudas, cuando aparece mi hermano. Él estaba muy
nervioso por su manera de hablar. Me dijo: Tengo que mostrarte algo. En seguida
saca de debajo de su cama unos objetos cuadrados. Eran libros, pero no libros
aprobados por nuestro gobierno, sino, censurado por este. Sentí pánico. Como un
acto reflejo, cerré la puerta y me fije si no había nadie cerca. Me dirigí a mí.
No supe que decir, hasta que comenzó a lagrimear. Lo detuve porque no quería
que lo escuchen y vengan hacia aquí. Cuando se calmó me explico la razón y lo entendí.
Salimos de ahí cuidadosamente con los libros y nos dirigimos hacia una zona
boscosa para resolver nuestras dudas. Eran dos libros, de Shakespeare: Hamlet y
Romeo y Julieta. Los leí muy atentamente. Me encantaron. Me enamore de la poesía
al igual que mi hermano. Nos convertimos en fieles seguidores de su poesía. Comprendí
la razón del porque las personas se arriesgan al leer y también el poder que tenían
los libros hacia el gobierno. Uno es libre de seguir lo que quiere y de pensar
lo que quiere. Y lo más importante es realizar acciones con base de tus
pensamientos.
Valoración
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2
puntos
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1
punto
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0
puntos
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Total
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Ideas y contenido
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Hay ideas potentes y un mensaje claro, enriquecido con detalles que
no solo aportan información sino también atraen al lector y lo invitan a una
lectura sensible.
El contenido resulta personal y se reconoce en él un intento de
originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
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Hay ideas potentes y un mensaje claro, sin embargo, los detalles solo
aportan información y no atraen al
lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento
de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
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Hay ideas contradictorias o sin desarrollar y el mensaje no es claro.
Los detalles solo aportan información y no
atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento
de originalidad.
La relación con la imagen que lo origina no es significativa o es
inexistente.
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1
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Organización
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La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el
significado central, el encadenamiento de
las ideas y los hechos se suceden lógicamente y la información se da
en las dosis correctas y en el momento adecuado para que quien lee el texto
nunca pierde interés. Las conexiones son fuertes, es decir que los puentes de una idea a la
siguiente son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución,
atando cabos sueltos, para un cierre
satisfactorio,
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La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el
significado central, el encadenamiento de
las ideas y los hechos no
siempre se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se
sobreentiende información, de modo que
quien lee el texto pierde interés. Las
conexiones no son fuertes, es decir
que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El
texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos, para un cierre satisfactorio,
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La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el
significado central, el encadenamiento de
las ideas y los hechos no se suceden lógicamente. Hay información
innecesaria o se sobreentiende información, de modo que quien lee el texto pierde interés. Las conexiones no son
fuertes, es decir que los puentes de
una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra sin un sentido
de la resolución, dejando cabos sueltos.
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1.50
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Voz:
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Logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
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No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
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No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización no son los adecuados.
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2
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Elección de las palabras:
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La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario
rico y preciso, que emociona y hace
pensar a quien lee el texto. No sólo se comunica de una manera funcional, sino
de un modo que conmueve.
Hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción,
pues incluye algunos recursos y artificios literarios.
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La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario
correcto pero que no emociona ni hace
pensar a quien lee el texto. Sólo se comunica de una manera funcional.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la
ficción, pues no incluye algunos
recursos y artificios literarios.
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La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario
escaso y repetitivo, a veces, erróneo. Se limita a un uso literal que no emociona ni hace pensar a quien lee el texto. Sólo se intenta
comunicar de una manera funcional, aunque no siempre se logra.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la
ficción, pues no incluye algunos
recursos y artificios literarios.
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1.50
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Convenciones
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El texto se ha corregido y editado con cuidado, pues no presenta
errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
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El texto se ha corregido y editado con relativo cuidado, pues
presenta algunos errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales,
puntuación y mayúsculas.
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El texto no se ha corregido y editado con cuidado, pues presenta errores en ortografía, párrafos,
usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
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1
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Calificación Definitiva
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7
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Planteás una idea sencilla y clara, bien hilvanada a
medida que avanza; sin embargo, los hechos suceden y se resuelven con una
facilidad que resulta ingenua para el contexto en que se ubican. No resulta
creíble que con una lectura cambien de esa manera, tan rápido, tan drásticamente, tan al unísono. Además, se da información inecesaria, casi explicativa, Por esto, no logra conmover ni involucrar
afectivamente al lector.
Rever puntuación, párrafos, tiempos verbales, ortografía.

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